Danza tu vida

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miércoles, 23 de febrero de 2011

ESTRÉS Y SALUD (III). CARACTERÍSTICAS PERSONALES.

La presencia de alguna de esas situaciones potencialmente estresantes no implica necesariamente un nivel de estrés perjudicial para la salud. Es la interacción entre la situación y nuestra forma de ser o de actuar la que determina el impacto de los problemas en nuestro bienestar emocional.
Con esto no pretendo que nos sintamos en ninguna forma culpables por sentirnos mal, estresados, agotados... Se trata más bien de situarnos en una posición de desarrollar nuestro poder personal, de sentirnos responsables y capaces de hacer algo por mejorar la situación.
Nuestras creencias, valores y forma de ser van a determinar la forma en que valoramos un problema.
Creencias rígidas e incuestionables nos pueden llevar a fijar nuestra atención solamente en aquellos aspectos negativos de una situación, lo cual provocará que no seamos imparciales en nuestros juicios y percibamos más y más graves, experiencias estresantes. 
Así mismo, a mayor impaciencia, hostilidad y competitividad, mayor impacto negativo del estrés en nuestra vida. Estas características personales pueden llevarnos a ver como amenazantes situaciones que en realidad no lo son, y si se mantienen en el tiempo pueden llegar a deteriorar seriamente nuestra salud.
Sigamos prestando atención a qué es lo que nos quita la paz, pero ahora, más allá de la situación-problema, mira en tu interior e intenta descubrir qué pensamientos son los que te ocupan la mente cuando sientes que todo a tu alrededor se tambalea.
Y sobre todo, sé amable contigo mismo, contigo misma.
Respira hondo.
Ten paciencia.
Todo se andará.
Poco a poco.