Danza tu vida

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viernes, 5 de junio de 2015

ALGUNAS APLICACIONES AL AULA DEL II CONGRESO DE INTELIGENCIA EMOCIONAL Y BIENESTAR

ALGUNAS CONCLUSIONES DESPUÉS DEL II  CONGRESO DE INTELIGENCIA EMOCIONAL DE ZARAGOZA, ORGANIZADO POR LA ASOCIACIÓN ARAGONESA DE PSICOPEDAGOGÍA. MAYO 2015

El 21 de mayo dio comienzo el II Congreso de Inteligencia Emocional y Bienestar en Zaragoza, organizado por la Asociación Aragonesa de Psicopedagogía. Más de 600 profesionales nos hemos encontrado en Zaragoza, 
Comparto con vosotros algunas de las reflexiones de las ponencias que pienso tienen  mayor aplicación al ámbito de la enseñanza.

-          Las emociones (propias y ajenas) filtran los aprendizajes. Es un estado emocional alterado o negativo es imposible enseñar ni aprender. Gestionar la emoción en el aula puede ser tan sencillo como permitir que se exprese (preguntando a los alumnos como se encuentran, por ejemplo) y validarla (no cuestionarla, aceptarla. La emoción es la que es). La expresión de la emoción puede hacerse a través de una metáfora: hoy estoy nublado,  brillo como el sol, soy un tambor, me siento como un mar en calma…

-          Un momento de atención plena o relajación antes de empezar la clase ayuda a centrar la atención. Quizás sea suficiente con uno o dos minutos de silencio, sobre todo después del recreo. Se puede sugerir a los alumnos concentrarse en la respiración, en las sensaciones corporales internas o en los sonidos del exterior.

-          Una persona habitualmente no presta plena atención sostenida por más de 15 ó 20 minutos. Por ello es conveniente dividir las clases en periodos de 15 minutos, para obtener el máximo rendimiento de los estudiantes. Así, por ejemplo, se puede desarrollar una explicación, un rato de ejercicios y un último tramo de trabajo cooperativo o exposiciones. Lo importante es romper de alguna forma la monotonía para capturar de nuevo su atención.

-          Experimentos de “indefensión inducida” han demostrado que lo habitual es rendirse después de unos cuantos intentos fallidos. Por ello es muy importante realizar las preguntas más sencillas al principio, sobre todo en pruebas escritas, para que el alumno vaya cogiendo confianza en sí mismo y su atención y motivación aumenten al verse capaz de contestar lo que le preguntan.



Esperando que os sirva de ayuda

María Jesús Tallón Medrano, psicopedagoga y profesora de educación especial.