Danza tu vida

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lunes, 31 de agosto de 2009

RISA Y SALUD (II)


Si soy yo con mis propios pensamientos quien se perturba (¡qué capacidad tenemos de meternos miedo a nosotros mismos!)
o se proporciona calma, en el tema concreto de la enfermedad seguro que hay mucho que podamos hacer.
Podemos empezar por intentar mantener un estado de ánimo sereno y alegre, acompañandonos de gente positiva y actividades que nos recarguen las pilas, que nos llenen de energía.
No tomarnos la enfermedad demasiado en serio. Sí, puede ser terrible estar enfermo y cuando a uno le toca, es duro de asimilar. Pero en el fondo son situaciones que si las sabemos aprovechar nos darán la oportunidad de crecer y aprender a trabajar por la salud, tanto física como mental.
¿Podemos reírnos de lo que nos duele? Al principio parece difícil, pero hay formas de hacerlo y hay gente que ha salido adelante de situaciones muy duras.
Sonríe, aunque no te apetezca. En el momento en que sonríes todo tu cuerpo responde. Cambia tus pensamientos pesimistas y elige otros más esperanzadores. Piensa cuál es tu situación de salud ideal e imagínate en ella, disfrutando y feliz. Trabaja para conseguirlo. Ponte pequeñas metas, atento siempre a las señales que envía tu cuerpo.
Baila, canta, disfruta de la naturaleza, busca en tu entorno gente risueña.
Es mejor ignorar los comentarios de la gente que tan sólo sabe entonar "pobrecito", es mejor no enviar mensajes buscando despertar lástima en los demás.
Y caminar como si te fueras a comer el mundo, espalda erguida, consciente de la propia respiración y sonriendo a la vida.
A su debido tiempo, el cuerpo responderá.