Danza tu vida

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jueves, 9 de julio de 2009

Cambiar de perspectiva: utiliza la imaginación

Una opción más para cambiar de perspectiva y evitar que nos roben la sonrisa es utilizar la imaginación.

Utilizar la imaginación para crear en nuestras mentes escenas absurdas que nos hagan reír o por lo menos que quiten algo de seriedad al asunto que nos ocupa.
He leído en algún sitio la sugerencia de imaginar al crispado compañero de trabajo vestido sólo con ropa interior de colores chirriantes y a ser posible de lunares. 
Cualquier imagen divertida y exageradamente absurda nos ayuda a distraernos y evita que nos tomemos las cosas personalmente.
Otra opción tomar la posición del observador, que puede hasta llegar a observarnos a nosotros mismos cuando actuamos de modo irracional o excesivamente pasional. 
El observador es la persona que presencia una película o una obra de teatro sin implicarse. Verá por tanto el conflicto que surge a su alrededor sin sufrir por ello, observando desde la distancia pero sin dejarse llevar por la pasión y sin tomarse las cosas personalmente. Es otra forma muy poderosa de cambiar la perspectiva y mirar el mundo con otros ojos. Todos lo hemos hecho alguna vez, por ejemplo, cuando algún amigo nos relata una situación que él o ella viven como drama y en cambio nosotros le vemos su lado cómico que al otro le cuesta entender.

Cada uno nos creamos una película en la mente y posiblemente cómo ven la realidad los demás no tiene nada que ver con nuestra propia visión. Da un paso atrás y sitúate en la posición del observador.

Empieza practicando con cosas pequeñas. Observa a la gente en la calle, en las tiendas, en los parques. Vive la experiencia de observador y compárala con la de "persona implicada que se toma todo personalmente". Es un trabajo arduo pero muy liberador. 
Yo, a este tipo de ejercicios, los llamo "musculación emocional". Nadie consigue una buena forma física en dos días. Tampoco la inteligencia emocional se desarrolla en unas horas. Hay que trabajarla, y posiblemente sea un trabajo que nos lleve toda la vida. Pero merece la pena.

También es cierto que en ocasiones vivimos en ambientes intoxicantes que consiguen robarnos la paz y la sonrisa a pesar de nuestro esfuerzo. No podemos dar de lo que no tenemos, así que es importante que antes de entrar en situaciones contaminantes nos llenemos de fuerza, de sonrisas, de pensamientos positivos. Nosotros elegimos las fuentes. Gente nutritiva, películas divertidas, música energética, meditación, paseos en la naturaleza, foros de desintoxicación con amigos que nos ayuden a ver el lado cómico de las cosas...
Escrito por María