Danza tu vida

Danza tu vida

lunes, 22 de agosto de 2016

CREENCIAS, DECISIONES Y HORIZONTES DESPEJADOS

Moverse por creencias puede conllevar en algún momento que tus creencias y la realidad choquen frontalmente y te resulte difícil ser fiel a ti mismo. ¿Entiendes lo que quiero decir? Puedo poner múltiples ejemplos de este hecho, ya que en la casa donde me crié los patrones de conducta estaban bien situados sobre ejes de coordenadas de determinadas creencias. Salir de esos patrones , aunque la realidad lo exigiese, implicaba graves tempestades emocionales. En algún momento de nuestra vida, todos los miembros de mi familia tuvimos el deseo de hacer algo pero nuestras creencias (limitantes) nos lo impidieron, por lo que nos traicionamos a nosotros mismos. 

Con el tiempo se abrieron nuevos horizontes y aprendí que podía sustituir mis creencias por decisiones aquí y ahora. Así que en lugar del famoso "mi religión me lo prohibe" (es un decir), ante una situación determinada tomaba un camino u otro según lo sentía mi intuición, mi corazón, mi razonamiento o cualquier otra herramienta puesta en juego en ese momento. Hace falta mucha práctica para llegar a ejercer este "casi libre albedrío" sin culpa, ya que a menudo las decisiones aquí y ahora no se casan con creencias arraigadas y hace falta ser valiente para dar el paso en paz.

Pero aún se puede ir un poco más allá. Hay otra manera de ser y estar en el mundo que es la presencia. La presencia consciente en el ahora, la mirada atenta a lo que hay, la ausencia de juicio, saboreando lo que la vida nos trae. Cuando estás así de conectado, de conectada, das otro salto y ya no son necesarias las decisiones. El camino aparece totalmente despejado y claro y sabes lo que tienes que hacer, sabes lo que te hace feliz y lo que no, entiendes que no te puedes traicionar cuando has acariciado la belleza y la dulzura de la vida, y has sido correspondida a cambio. Y las cosas simplemente suceden sin dudas, sin titubeos.

Crencias, decisiones o presencia... Tu eliges. Lo que te dé más paz.

Escrito por María