Danza tu vida

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lunes, 8 de septiembre de 2014

ASOMARSE A UN CURSO DE MILAGROS: LECCIONES 20 Y 21

Lección 20: Estoy decidida a ver

Deseo ser feliz y deseo la paz. Y si no lo he logrado todavía es porque he vivido en la idea de que tenía que asumir cierto papel de mártir, cargar con mi cruz y aguantar carros y carretas de lo que me echaran.

El año pasado, en una sesión de constelaciones familiares individuales, me di cuenta de ello: para mí el sufrimiento era parte normal de la vida. En mi interior, sin ser plenamente consciente de ello, yo sentía que mi vida era difícil y que había nacido para sufrir y no me quedaba otro camino que aceptarlo. Verse tan claramente en el papel equivocado es un shock y un despertar. en ese momento has de tomar una decisión: o seguir por el mismo camino siendo consciente de que el sufrimiento lo elijo tú o cambiar radicalmente de forma de ver las cosas y optar por la felicidad.

Desmontar los andamios de toda una vida no es fácil. Yo misma me he boicoteado innumerables veces, poniéndome en bandejas situaciones que sólo me proporcionaban más de lo mismo. Poco a poco, imponiendo a la mente un poco de disciplina (recuerda, todo pensamiento produce forma en algún nivel) y siendo más consciente de la diferencia entre el placer y el dolor, el amor y el miedo, he ido haciendo cambios importantes, aunque todavía dolorosos. 

Pero aunque el dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional. Yo elijo no sufrir. Lo elijo cada minuto, cada hora, cada día. A lo largo del día me recuerdo que quiero ver, porque hasta ahora no he visto realmente. 

 “Obrar milagros requiere el que uno se dé cuenta plenamente del poder de los pensamientos a fin de evitar las creaciones falsas.” (Texto 2.7.2.2)

Escrito por María

Lección 21: Estoy decidida a ver las cosas de otra manera

La lección me pide que busque con minuciosidad situaciones pasadas, presentes o previstas que susciten ira en mi. La ira puede manifestarse en cualquier clase de reacción, desde una ligera irritación hasta la furia más desenfrenada.

Ira desenfrenada… Antes sí, ahora no. Qué enfadada estuve con el mundo, con los hombres, con las madres, con las familias, con los jefes…

Irritaciones… A menudo, pero también cada vez menos.  Mi hijo era mi principal reto. Si yo estaba irritada, él me lo multiplicaba por diez y me lo devolvía.

Antes las injusticias me volvían del revés. La ira era el motor de arranque para comenzar la lucha. Pero siempre te quedaba un sabor agridulce después de cada batalla, ganada o perdida.
En los últimos años he liberado gran parte de la ira acumulada en mi vida. ¿Cómo? Escribiendo, dando golpes a un colchón, meditando, liberando con la respiración...

Dice el libro que me daré cuenta de que una leve punzada de molestia es un velo que cubre una intensa furia. ¿Será verdad? 
¿Podré llegar a no molestarme por nada ni por nadie? 
¿Me ayudará este Curso a liberarme de todo sentimiento de ira, rabia e irritación?

Sigo leyendo: “Recuerda que no reconoces realmente qué es lo que suscita ira en ti, y nada de lo que puedas creer al respecto tiene significado alguno”.

Sé que hay infinitas formas de ver las cosas, pero indudablemente hay una que me aporta paz y fuerza. Quizás la mejor forma de empezar hoy es repetir esto: Estoy decidida a verme a mí misma de otra manera.

“Tanto el milagro como el miedo proceden de pensamientos. Si no eres libre de elegir uno, tampoco serás libre de elegir el otro”. (Texto 2.7.3.1)

“Todo intento de resolver el error tratando de dominar el miedo es inútil”. (Texto 2.7.4.2)

“La verdadera solución descansa enteramente en alcanzar el dominio por medio del amor”. (Texto 2.7.4.4)

“Nadie que viva atemorizado puede estar realmente vivo”. (Texto 2.8.5.4)

Escrito por María