Danza tu vida

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viernes, 5 de septiembre de 2014

ASOMARSE A UN CURSO DE MILAGROS. LECCIONES 18 Y 19

Lección 18: No soy la única que experimenta los efectos de mi manera de ver

Los pensamientos que dan lugar a lo que veo nunca son neutros o irrelevantes. Está idea me conducirá a esta otra: las mentes están unidas.

La idea de hoy se refiere a la manera en que veo las cosas., pero después de estudiar este curso durante cuatro años, no puedo evitar mirar más allá de los objetos a las personas que me rodean. 

Cuando vives o trabajas con niños te das cuenta de que tu manera de percibir el mundo se contagia y se transmite. Si estamos lo suficientemente atentos, también nos podemos dejar contagiar e influir por su manera de vivir el mundo.
También entre adultos nos influimos mutuamente. Pero con niños estos efectos “conjuntos” en cómo se ven las cosas es aún más clara. Lo que me produzca temor se lo producirá a él, lo que me inspire respeto o admiración, también. Es cierto que unas personas son más influenciables que otras, pero todos tendríamos que meditar sobre el efecto que ejercemos sobre los demás en la manera de ver y actuar en el mundo. 

Me dice el Curso:
“No ejerces suficiente vigilancia con respecto a tus pensamientos. Tal vez pienses que a estas alturas sólo un milagro te capacitaría para hacer eso, lo cual es absolutamente cierto. No estás acostumbrada a pensar con una mentalidad milagrosa, pero se te puede enseñar a pensar de esa manera. Todos los obradores de milagros necesitan ese tipo de instrucción.  (Texto 2.7.1.9)

“Obrar milagros requiere el que uno se dé cuenta plenamente del poder de los pensamientos a fin de evitar las creaciones falsas” (Texto 2.7.2.2)

El único milagro que quiero obrar esta noche es el de estar en paz con lo que tengo, con lo que soy. Quisiera transmitir mis pensamientos de paz a otras personas, para que no sea yo la única que los experimente. Más allá de esto, quisiera no tener pensamientos, tan sólo una serena calma impregnando cada célula de mi cuerpo.

Escrito por María

Lección 19: No soy la única que experimenta los efectos de mis pensamientos

Esta lección y la anterior son prácticamente la misma. Mi pensamiento dirige mi atención, así percibo en función de mi pensamiento. Si te piden que localices y memorices todos los objetos azules en una habitación durante un minuto, y después te dan la contraorden de recordar los amarillos, te costará responder. Tu atención estaba en los azules y no te fijaste en los amarillos. Así funcionamos en el día a día: prestamos atención a unas cosas y no a otras, en función de lo que ocupa nuestra mente. 

¿Y qué ocupa nuestra mente? Miles de pensamientos, incesantes, circulares, repetitivos. Para algunas personas llega a ser un problema de salud mental: no pueden dejar de pensar.

A veces  expresemos esos pensamientos verbalmente, otras los comunicamos a través del lenguaje corporal. Y nos influimos unos a otros hasta un punto que a veces resulta difícil de creer. ¿De verdad piensas que lo que piensas viene sólo de ti y a ti sólo afecta? 

"Todo pensamiento produce forma en algún nivel" (Texto 2.6.9.14)

"Tú no justificarías un comportamiento demente por tu parte diciendo que no pudiste evitarlo. ¿Por qué, entonces, te permites pensamientos dementes?" (Texto 2.6.2.2)

"La verdad es que eres responsable de lo que piensas porque es solamente en ese nivel donde puedes ejercer tu poder de decisión. Tus acciones son el resultado de tus pensamientos" (Texto 2.6.2.6)

"Son muy pocos los que aprecian el verdadero poder de la mente, y nadie permanece consciente de él todo el tiempo" (Texto 2.6.9.3)

Escrito por María