Danza tu vida

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jueves, 15 de mayo de 2014

MI CUERPO MENTAL

El mundo que vivimos es muchas veces el mundo que nos creamos con nuestros pensamientos. Salvando las distancias con situaciones dramáticas e inevitables, en todo momento podemos re-crear nuestra realidad si cuestionamos nuestros pensamientos. 

El mismo suceso a dos personas les afecta de forma totalmente diferente. Un insulto puede ser causa de una grave pelea  o de una risa. Un incidente desafortunado puede ser la gota que colme un vaso ya a rebosar o simplemente un acontecimiento más en esta nuestra azarosa existencia.


¿Quién dijo que los día han de transcurrir sin incidentes? Si me dejo guiar por mi experiencia, observo que lo normal es que pasen cosas, cosas que a veces considero buenas o menos buenas, pero de mi forma de verlas dependen mis emociones y mi estado de salud mental.


¿Qué alguien me llama idiota? Pues sí, he de darle la razón y hasta las gracias, porque a menudo lo soy y bastante. Es un detalle por su parte que me lo recuerden, porque así prestaré más atención.


Alguna vez os he hablado de Byron Katie y de cómo ella se define "amante de lo que es". Nuestros pensamientos crean nuestra realidad y cuando se manifiestan en lenguaje externo, tanto corporal como verbal, ayudan a crear también la realidad de los que nos rodean. La clave está en cuestionarlos. ¿Es verdad esto que creo? Por ejemplo, si no dejan de asaltarme pensamientos de que soy un desastre y de que mi vida es un fracaso, es importante cuestionarlos inmediatamente. ¿Es absolutamente verdad? ¿Cómo me siento cuando pienso esto? Y lo más importante, ¿quién sería yo sin ese pensamiento?


He puesto un ejemplo extremo que, sin embargo, encuentro que ronda muchas cabezas demasiado a menudo. Pero este trabajo de cuestionar lo podemos hacer con cualquier pensamiento desagradable,  destructivo o incómodo (respecto a mí, los otros o la vida en general) que se nos venga a la cabeza.
Puedo hacer de cada día de mi vida una auténtica miseria o entrenarme para vivir en un estado de serenidad y de alegría inimaginables.


¿Es fácil? ¿Es difícil?
Bueno, depende de como lo pienses.