Danza tu vida

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lunes, 26 de noviembre de 2012

DIMENSIONES, ESTADOS DE CONSCIENCIA, EGO-ESPÍRITU, PROGRAMAS....

Me gustó la explicación que da Jim Self de las dimensiones porque veo que es una imagen bastante asequible para mucha gente. Si empezamos a hablar del ego, de mente programada o estado de consciencia o despertar, es posible que sean conceptos difíciles de digerir para mucha gente.
Para mí la tercera dimensión es básicamente vivir sin paz. La tercera dimensión es vivir preocupado por los objetos, por temporal. La tercera dimensión es cambiar la paz interior por ansiedad, tristeza o ira. Es querer tener razón a toda costa. Es creer que las cosas tienen que ser como siempre han sido, aunque funcionaran mal. Es elegir una y otra vez el sufrimiento como forma de vida, porque es lo que da vida al personaje que he elegido representar. La tercera dimensión es lo cotidiano vivido sin consciencia, desde el temor, la inseguridad y desde un sentimiento de aislamiento y carencia.
Este autor elige llamarlo así y a mí me gustan los términos sencillos que ayuden a visualizar estados de ánimo, comportamientos, actitudes. Otros autores lo llaman la mente programada (Jorge Lomar) o ego (Un Curso de Milagros). 
¿Qué más da? Lo importante es saber que hay otra forma de ver las cosas, otra forma de estar y ser en el mundo que nada tiene que ver con el sufrimiento y la escasez, sean cual sean las circunstancias. 
Si yo fuera a continuar el artículo, presentaría la cuarta dimensión como el Aquí y Ahora. La consciencia del momento presente, a sabiendas que el pasado ya no existe y que soy dueña absoluta del instante que vivo, sin dejarme condicionar por lo pasó, por lo que pensé o pensaron, por juicios o leyes prescritas de antemano. Es ahí donde tengo libertad de elegir, y desde mi libertad elijo paz. Una y otra vez, elijo paz.
Y acabaría el artículo diciendo que la quinta dimensión ha de ser necesariamente un compromiso firme con el espíritu, con el amor y con el servicio, fiel a mi verdadera identidad, a lo que yo soy, a mi esencia. Sólo somos verdaderamente felices amando incondicionalmente a todo ser viviente, convirtiéndonos en puro amor. Para llegar aquí hace falta librarse de todas las barreras que me impiden amar (los juicios, el rencor, el miedo...) y dejarse ser, tal como fuimos creados.
Las dimensiones no son estadios ni compartimentos. La mayoría pasamos la mayor parte del tiempo en la tercera dimensión, pero todos hemos experimentado instantes de cuarta y quinta dimensión, es decir, instantes de paz y serenidad perfectas y conexión espiritual profunda con nosotros mismos, con otros seres y con el mundo.
Lo importante es no perderse en las palabras que al fin y al cabo sólo son un puente para evocar vivencias que pueden llevarnos de la mano a la felicidad o al sufrimiento. 
Tú eliges.
Escrito por María