Danza tu vida

Danza tu vida

sábado, 21 de abril de 2012

Estoy decidida a ver la cosas de otra manera

Durante este mes de abril me ha parecido que el tiempo transcurría de una forma algo diferente a lo habitual. 
Me tomé un descanso de las clases de biodanza para reflexionar sobre lo que estaba haciendo y darme tiempo para sentir si estaba en el buen camino. 
Llevo siglos sin ver la tele, si no son los dibujos de mi hijo o los deportes que a él le gustan. Pero el mundo de ahí fuera siempre consigue colarse por alguna rendija y percibo en el ambiente nerviosismo, miedo y frustración.
Durante este lluvioso mes de abril, he sentido que cuando miraba dentro, cuando buscaba un espacio de quietud y me abandonaba a la confianza, poco a poco conseguía sentir que la paz y la dicha eran mías. Y siendo paciente, con paciencia infinita,  creo que día a día me ha sido más fácil conectar con el Ser que soy y observar cómo el personaje que en el pasado eligió una y otra vez caminos de sufrimiento, cada vez está más débil, su voz apenas si se oye. Mi ego por supuesto me sigue jugando malas pasadas. Aquí está otra vez, me digo, haciendo de las suyas, cuando meto la pata, cuando hablo y no escucho, cuando quiero causar buena impresión o colgarme algunas medallas. Pero he aprendido a no caer en el juego de la culpa, que es otro truco de mi "eguita". Respiro hondo, suelto, y sigo a lo mío, que es agradecer los regalos recibidos, el amor que habita en mí.
Por eso quería compartir con quien quiera escuchar que hay otra forma de ver las cosas, que hay un camino mejor que aquel que sólo conduce al sufrimiento, a la soledad, a la sensación de carencia, separación y dolor. Que es un camino que no hemos aprendido a andar de pequeños, y que ahora de mayores nos habrá de costar encontrar. Al principio la maleza parece invadirlo todo, pero un poquito hoy, otro poco mañana, vamos abriendo un senderito. Y en el sendero encontramos la calma, y en la calma conectamos con el Ser, y en el Ser encontramos una fuente infinita de amor, de comprensión, de paciencia, de gozo. Perfecta serenidad. 
Cuando estamos en este lugar santo, somos capaces de ver las cosas de otra manera y sabemos que ya hemos encontrado ese camino mejor. 
Ese mundo de ahí fuera es una ilusión. El único mundo real es el que habita en tu interior. Y si habita en ti, habita en mí y en todos. No desaparece porque no lo veamos. Hace falta abrir los ojos, comprometerse a buscar ese sendero que lleva a la verdad, y darse cuenta de todo lo que buscas y necesitas para ser feliz lo tienes ya dentro de ti.
Imagen tomada de la red
Respira hondo y suelta. Suelta el miedo, suelta las ambiciones, el deseo de poseer. Quédate en silencio, sólo un rato. Un poquito hoy, otro poquito mañana. Con paciencia infinita.

Escrito por María, sumergida en el estudio de Un Curso de Milagros.