Danza tu vida

Danza tu vida

martes, 29 de septiembre de 2009

6º ENCUENTRO DE MONITORES Y SIMPATIZANTES DE LA DINÁMICA DE LA RISA





Experimentando con la arcilla.

El buen tiempo permitió realizar esta actividad, un auténtico regalo para los sentidos.

Algunos ratos se nos van a quedar grabados para siempre, especialmente porque compartimos bastante más que unas risas.

TALLERES DE RISOTERAPIA: DINÁMICAS DE CONTACTO






Jugando a preparar un menú muy especial, grandes y pequeños.

RISOTERAPIA: DINÁMICAS DE CONFIANZA







Dinámica de confianza en círculo. Acabamos dándonos un masajito en los hombros.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

BIENVENIDO EL OTOÑO


Buen momento para aprender a desapegarse, dejar marchar, como hacen los árboles con sus hojas.
Dejar marchar los malos rollos, las quejas, las preocupaciones, el estrés, la ansiedad.
¡Sonríe! El otoño está aquí, para enseñarte

Mariajo quiere compartir una canción para este otoño....
Embriagada mirando al lago
los deseos aparecían como ansias indefinidas.
Ensoñaciones cuyos pentágramas
fueren risas y melodías.
El espejismo surgió.
La voz del mago sonó.
Sabed que es la hora del agua,
de la rana, del fuego, de la magia.
Sabed que las hojas del árbol caídas,
juguetes al viento son.
Sabed que los sueños, secretos al oído son.
Sabed que nuestras Risas, fuente de alegría son.

jueves, 17 de septiembre de 2009

ENCUENTRO DE MONITORES Y SIMPATIZANTES DE LA RISA


6º encuentro de monitores y simpatizantes de la Risa.
Días 25, 26 y 27 de septiembre de 2009.
La vida se nos presenta como un juego; un juego de responsabilidad para con nosotros mismos, desde nuestra esencia, desde el ser. Juego al que no siempre nos ponemos en disposición para jugar, pero la partida sigue y en nosotros está la elección de interactuar y comprometernos en nuestro juego. Nadie puede jugar por nosotros como tampoco toca jugar el juego de nadie.
La vida se nos presenta como un juego y como tal nunca pierde el matiz, la connotación y la esencia de juego. Es la sencillez de lo grandioso.
El encuentro será en la Granja Escuela Les Obagues, Juneda, LLeida.
Está es una expresa invitación para los que se consideren simpatizantes de la risa y también para los que con una actitud y un corazón abiertos quieran acercarse durante un fin de semana al mundo de la risa.
La inversión del fin de semana completo (de la cena del viernes a la comida del domingo) es de 115 € sabanas y toalla incluidas, y 112 € si os lleváis sabanas y toalla.
Para más información, escribid a risoterapiajaca@gmail.com
http://www.risa-saludinteligente.com/
http://www.obagues.com/

martes, 15 de septiembre de 2009

UN CUENTO PARA PENSAR


LA TRISTEZA Y LA FURIA
Había una vez...
Un estanque maravilloso.
Era una laguna de agua cristalina y pura donde nadaban peces de todos los colores existentes y donde todas las tonalidades del verde se reflejaban permanentemente...
Hasta ese estanque mágico y transparente se acercaron a bañarse haciéndose mutua compañía, la tristeza y la furia.
Las dos se quitaron sus vestimentas y desnudas, las dos, entraron al estanque.
La furia, apurada (como siempre está la furia), urgida -sin saber por qué- se bañó rápidamente y más rápidamente aún salió del agua...
Pero la furia es ciega, o por lo menos, no distingue claramente la realidad, así que desnuda y apurada, se puso, al salir, la primera ropa que encontró...
Y sucedió que esa ropa no era la suya, sino la de la tristeza...
Y así vestida de tristeza, la furia se fue.
Muy calma, y muy serena, dispuesta como siempre, a quedarse en el lugar donde está, la tristeza terminó su baño y sin ningún apuro (o mejor dicho sin conciencia del paso del tiempo), con pereza y lentamente, salió del estanque.
En la orilla encontró que su ropa ya no estaba.
Como todos sabemos, si hay algo que a la tristeza no le gusta es quedar al desnudo, así que se puso la única ropa que había junto al estanque, la ropa de la furia.
Cuentan que desde entonces, muchas veces uno se encuentra con la furia, ciega, cruel, terrible y enfadada, pero si nos damos el tiempo de mirar bien, encontramos que esta furia que vemos, es sólo un disfraz, y que detrás del disfraz de la furia, en realidad... está escondida la tristeza.
Del libro Cuentos para pensar, Jorge Bucay

SOBRE LAS EMOCIONES: LA CÓLERA

La cólera
La cólera produce en nuestro organismo una energía que tanto nos permitirá defender nuestro terreno físico como el psíquico. Gracias a ella podemos marcar claramente los límites que no se deben traspasar. Es sano expresar la cólera para protestar contra una situación que percibimos como injusta y para impedir la acumulación de nocivos sentimientos de frustración en nuestro espíritu. La cuestión es que, como se cuenta que dijo Aristóteles, “cualquiera puede enfadarse, eso es muy sencillo. Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado adecuado, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto, eso, ciertamente, no resulta tan sencillo”.
Además, no se debe confundir cólera con violencia, ni física ni verbal. Manifestando la cólera juiciosamente evitamos llegar a la violencia, evitamos acumular gases tóxicos en nuestro interior que acaban explotando cuando menos lo esperamos. Sí, en algunas ocasiones puede parecer absolutamente necesario dar rienda suelta a nuestra cólera.
Pero lo más importante es saber que la cólera que sentimos nos muestra un camino a nuestro interior, nos ayuda a saber quiénes somos realmente. Es bueno dotarnos de paciencia tanto para cólera reciente como para la antigua, y también es bueno buscar su curación.
Si aún nos falta mucho trecho que recorrer hasta poder decir adiós a la ira, hay otros pasos que podemos dar en esa dirección. Clarissa Pinkola Estés recomienda cuatro fases del perdón que os resumo en pocas palabras:
1ª.- Apartarse, dejar correr. Dejar de pensar en esa persona o acontecimiento, distraerse, tomar distancia
2ª.- Tolerar, abstenerse de castigar. Podría ser evitar hacer comentarios desagradables u hostiles y practicar la generosidad.
.- Olvidar, arrancar el recuerdo, no pensar. No alimentar los recuerdos y no entretenerse con ciertas cuestiones.
4ª.- Perdonar, dar por pagada la deuda. Hay muchos grados y muchas formas de perdón, y todas son un primer paso hacia la paz interior y la serenidad.
El resentimiento es un veneno que nos tomamos nosotros para que muera el otro. ¡Y el otro ni enterarse!
¿Y el perdón? Porque merecemos estar entre los que perdonan.
Estas son dos ideas que me han ayudado mucho en mi proceso personal, y que no puedo dejar de compartir a la vez que recomendaros algunos libros sobre el tema.
Mujeres que corren con los lobos, Clarissa Pinkola Estés
Las emociones que curan. rita Zarï
Ecología emocional, Jaume Soler y Mercé Conangla
Tus zonas erróneas, Wayne W. Dyer
El arte de perdonar, Patrick Miller
Un Curso de Milagros

jueves, 10 de septiembre de 2009

HOY PUEDE SER UN GRAN DÍA (SERRAT)


Hoy puede ser un gran día.
Plantéatelo así,
aprovechar lo que pase de largo,
depende en parte de ti.

Dale el día libre a la experiencia
para comenzar,
y recíbelo como si fuera
fiesta de guardar.

No consientas que se esfume,
asómate y consume
la vida a granel.
Hoy puede ser un gran día,
duro con él.

Hoy puede ser un gran día
donde todo está por descubrir,
si lo empleas como el último
que te toca vivir.

Saca de paseo a tus instintos
y ventílalos al sol
y no dosifiques los placeres;
si puedes, derróchalos.

Si la rutina te aplasta,
dile que ya basta
de mediocridad.
Hoy puede ser un gran día
date una oportunidad.

Hoy puede ser un gran día
imposible de recuperar,
un ejemplar único,
no lo dejes escapar.

Que todo cuanto te rodea
lo han puesto para ti.
No lo mires desde la ventana
y siéntate al festín.

Pelea por lo que quieres
y no desesperes
si algo no anda bien.

Hoy puede ser un gran día
y mañana también

SOBRE LAS EMOCIONES

En el documental de El secreto nos cuentan que si empezamos el día de mal humor, podemos meternos en una espiral de acontecimientos negativos que no termina nunca. En cambio, si cada mañana pintamos una sonrisa en nuestro rostro (sonreír para estar felices) y nos disponemos a vivir con ilusión el día que nos espera sin perder la calma por pequeñeces, la vida nos mostrará su cara más amable.
Claro que también tenemos el derecho a un espacio para la tristeza, cuando toca. La tristeza es una emoción natural y básica que reequilibra nuestro cuerpo después de una perdida. Es tan importante no negarla como no abandonarse a ella. Las lágrimas que brotan del fondo del corazón liberan estrés y dejan espacio para otras emociones. ¿Cuántas veces lloramos y reimos al mismo tiempo?
A menudo, en los talleres de risoterapia, los juegos, las dinámicas de la risa y el baile destapan otras emociones como la tristeza o la rabia que permanecían bloqueadas. ¿Voy a un taller a reír y acabo llorando? Bienvenidas sean esas lágrimas que por alguna razón estaban reprimidas y por fin han dejado espacio para la risa.
Nos podemos permitir llorar pero no abandonarnos a la tristeza, hasta llegar a la depresión.
Sonreíd, saludaos con alegría en el espejo e intentad evitar quejas inútiles que contaminan vuestro aire y el de los demás.
Expresad vuestro enfado si lo sentís, sin llegar a la violencia física o verbal.
Sed conscientes de vuestros afectos y no os cortéis a la hora de decir "Te quiero" o de regalar besos y abrazos. Haced regalos espontáneos y disfrutad con consciencia de cada minuto, porque cada minuto es sagrado, aunque estemos solamente lavándonos las manos o charlando con unos amigos.
El amor, la tristeza, la alegría y la cólera son cuatro emociones básicas que nos enseñarán mucho sobre nosotros mismos si estamos atentos y nos permitimos vivirlas desde la consciencia.

domingo, 6 de septiembre de 2009

UN PENSAMIENTO PARA HOY


LA GENTE QUE ME GUSTA, por Mario Benedetti

Primero que todo
Me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla, que no hay que decirle que haga las cosas, sino que sabe lo que hay que hacer y que lo hace en menos tiempo de lo esperado.

Me gusta la gente con capacidad para medir las consecuencias de sus acciones, la gente que no deja las soluciones al azar.

Me gusta la gente estricta con su gente y consigo misma, pero que no pierda de vista que somos humanos y nos podemos equivocar.

Me gusta la gente que piensa que el trabajo en equipo, entre amigos, produce más que los caóticos esfuerzos individuales.

Me gusta la gente que sabe la importancia de la alegría.

Me gusta la gente sincera y franca, capaz de oponerse con argumentos serenos y razonables.

Me gusta la gente de criterio, la que no se avergüenza de reconocer que no sabe algo o que se equivocó.

Me gusta la gente que al aceptar sus errores, se esfuerza genuinamente por no volver a cometerlos.

Me gusta la gente capaz de criticarme constructivamente y de frente; a éstos los llamo mis amigos.

Me gusta la gente fiel y persistente, que no fallece cuando de alcanzar objetivos e ideas se trata.

Me gusta la gente que trabaja por resultados. Con gente como esa, me comprometo a lo que sea, ya que con haber tenido esa gente a mi lado me doy por bien retribuido.

Mario Benedetti